UNA NUEVA REUNIÓN

 














 





Los animales se reunieron nuevamente y decidieron evaluar lo hecho contra Tío Conejo.

 

- Desgraciadamente, nuestro intento por atrapar a Tío Conejo y obligarlo a que responda por sus actos fue un completo desastre-, dijo Tío León.

 

- Debemos encontrar una nueva forma de traerlo a nosotros sin que desconfié y pague por todo lo que nos ha hecho-, exclamó Tía Chucha.

 

- Yo sé cómo-, intervino Tío Lobo, demacrado aún por lo sufrido en su intento de casarse.

 

-Exponga su idea-, intervino Tío Tigre.

 

-Hagamos una fiesta de desagravio, lo invitamos diciéndole que es una fiesta para arreglar por las buenas, y ahí lo atrapamos-.

 

Los demás animales aprobaron la idea.

 

- ¿Pero quién le informará de la invitación?-, preguntó Tía Zorra. - Pero como ustedes saben, el muy astuto abandonó su cueva y nadie sabe de él-.

 

-Yo lo haré, volaré y volaré hasta encontrarlo-, aseguró Tío Gallinazo.

 

-En caso de que esta trampa no dé resultado, intervendré yo-, aseguró Tío Tigre.

 

Tío Gallinazo voló, voló y voló hasta encontrar a Tío Conejo y le informó de la fiesta. 

 
 
En el lugar de la fiesta, la trampa se preparaba. Tío Lobo haría un hueco en la sala, en el cual se metería y abriría sus fauces de tal manera que cuando Tío Conejo estuviese bailando cayera en su boca, y ahí lo atraparían. Todo el salón de baile sería cubierto con hojas secas para que Tío Conejo no dudara.

 

muy pronto llegó Tío Conejo al lugar de la fiesta. Fue recibido con gran amabilidad por Tía Zorra, quien le dijo:

 

- ¿ Cómo está, sobrino Conejo?-.

 

Tío Conejo no salía de su asombro. Tío Tigre, Tía Zorra, Tío Lobo, Todos, todos los animales le trataban como si no hubiese sucedido nada. Empezó a desconfiar...

 

-Tío Conejo, qué gusto verlo, tómese un trago, diviértase-, le invitó Tío León.

 

Tomó algunos tragos, no sin antes darse cuenta de que hacía falta Tío Lobo. ¿Dónde andará...?, se preguntaba. - Algo traman estos...-, Y siguió tomando, los músicos tocaban y Tía Zorra lo invitó a bailar.  

 

- Tía Zorra bailando, ella nunca baila; algo traman estos..., pero ¿Qué será?-, se preguntaba Tío Conejo.


salió Tío Conejo a bailar con Tía Zorra, que no podía ocultar su identidad para hacerlo. Pronto, y como era de esperarse, trastabilló Tía Zorra descubriendo los grandes y afilados dientes de Tío Lobo. Tío Lobo. Tío Conejo emprendió la huida. En un abrir y cerrar de ojos estaba fuera del alcance de los demás animales. Desde una colina les gritó:


- Ah, pendejos, de lo que soy nunca he visto sala con dientes, nunca he visto sala con dientes...-.


- ¡imposible!-, rugió Tío Tigre. - Otra vez  se nos ha escapado. Ahora seré yo el que lo atrape-.

 






 

 

Comentarios